“¿Quién va a invertir en México si la nueva administración, enfundada en un falso nacionalismo, cambia las reglas por desprecio a ‘lo extranjero’ y tiene en su imaginario las luchas entre conservadores y liberales del siglo XIX?”, dice Pablo Hiriart. “¿Quién va a invertir en México cuando el gobierno cancela un aeropuerto de categoría mundial, financiado en un 70 por ciento por el sector privado, y hará otro con el Ejército en Santa Lucía, en una operación que costará 66 por ciento más cara que terminar Texcoco?”. Sin corregir –añade— pagaremos todos.